jueves, 30 de octubre de 2008

LA ETICA PERIODISTICA...

Son muchos los países latinoamericanos que sufren crisis políticas y económicas las cuales inciden directamente en cada nación.
Entre esos casos podemos encontrar a México, Venezuela, Argentina y Colombia, donde a diario se ven por los medios de comunicación, marchas de protestas, toma de locales públicos, huelgas de hambre, violencia callejera, destrucción de la propiedad privada, enfrentamientos con las fuerzas del orden y discrepancias entre los grupos políticos por imponer cada uno "su verdad".
Ante este panorama, el periodismo latinoamericano juega un rol muy importante en los profundos cambios sociales que diariamente viven millones de personas en esa parte del hemisferio occidental.
Por ejemplo, el descubrimiento de cuentas bancarias secretas en el exterior del ex presidente peruano, ahora ciudadano japonés, Alberto Fujimori, y de su ex su asesor Vladimiro Montesinos Torres tiene varias lecturas. Ello trae consigo el viejo tema de la ética en el periodismo.
Tanto Fujimori como Montesinos, están vinculados a una red internacional de corrupción que alcanza a ciudadanos de diversas naciones de América, Europa y del propio Japón, país donde reside el ex mandatario peruano.
Sin embargo, como la red de corrupción involucró a funcionarios y servidores peruanos de todos los estratos sociales, en algunos medios de comunicación, los periodistas escriben o comentan epítetos como: "El general Fulano es un corrupto", "Sutano recibió US$ 20,000", "Fulanito de tal irá a la cárcel", entre otras frases.
Esta situación debe hacer reflexionar a los periodistas al escribir o comentar temas que por ahora están en el debate público, siendo la ética el fundamento de los hechos.
En segundo término, está la ética periodística. No sólo basta conocer la verdad para difundirla, sino también para saber cómo decirla sin necesidad de manipular la información. No es lo mismo escribir "Fulano recibió US$ 2 millones" que "Se presume que Fulano recibió US$ 2 millones".
Si no se tiene la información veraz, mejor no mentir ni exagerar. Es preferible, "perder" una exclusividad pero luego difundirla, que publicarla y retractarse después.
Por cierto que la verdad es la base de la ética que trae consigo el respeto a las personas. Aún en el caso de tener las pruebas necesarias, se debe ceñir estrictamente a ella y no añadir, por presunción, otros cargos contra la persona.
No olvidemos que el periodismo es la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios, según cómo se use. La construcción de una nueva sociedad latinoamericana depende en gran parte del periodismo como institución rectora de la opinión pública.

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